Intoxicados de palabras parecemos o perecemos (perdón por la tonta licencia). Antonio en sus días de asueto no consigue desconectar y se acuerda de Canetti, extraño personaje. Yo tampoco desconecto del todo aunque me gustaría mucho hacerlo en este tiempo plomizo de representaciones y de eslóganes.
“Algunos pueblos se imaginan a sus muertos o a cierto número de ellos como ejércitos en combate. Entre los celtas de las tierras altas escocesas, este ejército de muertos es designado con una palabra especial: sluagh. Esta palabra se traduce en inglés por ‘spirit-multitude’ o ‘multitud de espíritus’. El ejército de espíritus vuela en grandes nubes de un lado para otro, como los estorninos sobre la faz de la tierra. Siempre vuelven a los lugares de sus pecados terrenales. Con sus infalibles flechas envenenadas matan los gatos y los perros, ovejas y reses de hombres. Libran batallas en el aire como los hombres en la tierra. En las noches gélidas y claras, podemos oírlos y ver cómo sus ejércitos avanzan unos contra otros y se repliegan, se repliegan y vuelven a avanzar. Después de una batalla, su sangre tiñe de rojo farallones y rocas. La palabra gairm significa ‘grito, llamada’, y sluagh-gairm era el grito de guerra de los muertos. Más tarde se convirtió en la palabra slogan: el nombre que recibe el grito de guerra de nuestras masas modernas deriva de los ejércitos de muertos de las Tierras Altas.”
Masa y poder , pág. 41 . Ed. Galaxia Gutémberg. Traducción de Juan José del Solar
¿De qué espectral ejército, de qué caverna surgirán algunas de las voces que golpean estos días?
¡Oh, Cielos! Seguro que los políticos no saben con quién se las traen. No sé si los votantes actuales estamos muertos o no. Amnésicos, seguro. Y lamentable es tener que elegir entre dos bandos (parecido a elegir entre los vivos y los muertos).
En cuanto a lo puramente literario, la imagen del ejército de muertos es muy socorrida en la historia de la literatura. Me recuerda a los románticos, a Tolkien, etc. pero entre todas las imágenes, la del personaje de La Capa, el cuento de Dino Buzzatti.
Un saludo y feliz desconexión.