Definitivamente hay días que no son los tuyos. Mañana visitamos la rotativa de el Heraldo de Aragón. Había pensado llevar el ordenador al aula, mostrar unos esquemas, visitar los diarios digitales, etc… Vamos, ambientar un poco la visita (saber algo para saber ver). Secuencia de torpezas y todas imputables a uno. Sin llave del cajón (Roberto ha salido al quite), imposibilidad de conectar mi portátil al videoproyector, vuelta a la conserjería a por uno de los portátiles de la casa… Menos mal que el bueno de Morata, de guardia por allí, me ha resuelto el entuerto. Y toda esta cantinflesca peripecia a quinta hora después de un segundo recreo, teniendo como espectadores a un grupo de 3º de ESO altamente inflamable, sudorosos, excitados , divertidos con mis trasteos. Total, de los 50 minutos de clase, 20’ esfumados en tanteos. Lo peor es el nerviosismo resuelto en irritación y como en las malas tarde de toros, bronca (les ha caído, claro). Lo que prometía ser una clase más provechosa y entretenida ha acabado en fiasco. Triste sino de un novillero TIC. Por salvar algo del vano empeño, queda entre mi hatillo este mapa conceptual resultado de mis primeros escarceos con Mindomo.

Aunque por la imagen de mi blog parezca que mis clases son un despliegue TIC, en realidad las uso muy poco en el aula precisamente por los problemas que comentas. Creo que las TIC tienen que ser un elemento natural en el aula, no un hecho anecdótico y plagado de inconvenientes. Cuando llevo el portátil a clase, procuro que sea una especie de plan B (qué lástima), sustituible de inmediato por la clase tradicional. Ojalá tuviese pizarra y cañón en las aulas… En ocasiones, comprendo la postura de algunos profesores tecnoescépticos.
Creo que todos hemos pasado por situaciones así.
La impericia del inexperto no debes confundirla con una mala praxis.
Para llegar a usar bien las TIC necesitas antes haber pasado por ahí. Es como el rito de iniciación del profesor que antes de adquirir el estatus TIC ha demostrado ser un TCI (Torpe Con Interés).
A mí me ha pasado hoy exactamente lo mismo. Llevaba preparados mis vídeos para escuchar poemas de Machado musicados y el cañón funcionaba, pero por algún extraño maleficiio no había sonido. Antonio tiene razón, el plan B, en forma de explicación y libro de texto ha surgido rápidamente. Creo que cuando algo sale mal es preferible renunciar, empezar a trastear con los cables y buscar al manitas de turno te hace perder la clase. Pero fastidia, claro que sí, renunciar a lo que se ha preparado con ilusión.