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Archive for the ‘Expresión escrita’ Category

En una entrada anterior de este humilde blog se mostraba una secuencia de la película Barrio, de Fernando León de Aranoa, a propósito de la singular reacción de un alumno rumano ante aquellas imágenes. El caso es que la entrada fue enriquecida por un comentario de Antonio, (Re)paso de lengua, quien me hizo reparar en la capacidad de sugerencia que encierran los lugares abandonados para componer historias en torno a ellos. Con su permiso, pirateé la actividad e hice uso de los pertrechos que tenía preparados y el resultado es el que se muestra más abajo. No estoy al día en el cine del gusto adolescente, pero me temo que condiciona el imaginario de nuestro chicos (orfanatos, misterio, crímenes…).

No es fácil abrir un hueco a la expresión escrita en un curriculum condicionado por los contenidos gramaticales, darle el relieve requerido (¡qué lejos el sueño de poder establecer un portfolio de la competencia en expresión escrita). En todo caso este pequeño logro se debe al mérito de la alumna de 3º ESO, Pilar Serrano. Fluido, correcto, con final sorprendente.

El relato comienza con un coche. Un coche que iba por la carretera, y en su interior viajaban dos personas, un hombre y una mujer. Era verano y se dirigían hacia la playa. La mujer le dijo al hombre que tenía hambre y que en el primer área de servicio que vieran que se desviara. Pasaron cientos de kilómetros y no vieron ningún área de servicio, cosa que les parecía muy extraña.

Pero por fin, cuando ya estaban al borde de un ataque de desesperación, vieron que de la carretera salía un desvío, no sabían a dónde llevaba porque no había ningún cartel que lo indicara, pero ellos se adentraron por él. Estaba lleno de árboles y no permitían ver lo que había al otro lado. Ellos se pensaban que habría algún restaurante, pero de repente vieron aparecer de entre los árboles un gran y antiguo edificio. Se bajaron del coche y observaron con atención el gran jardín, situado alrededor de el. Se notaba que no lo cuidaba nadie, ya que el césped era bastante alto y habían crecido numerosas malas hierbas. En el jardín también permanecían unos columpios y un tobogán, que estaban oxidados y medio rotos. Se acercaron a la puerta del edificio, en la que se podía ver una placa que ponía: “Orfanato 1926-19…”(las dos últimas cifras estaban arrancadas, ya que se veía la marca de haber estado antes, pero no se podía distinguir qué números eran). Entraron dentro del inmueble, que también estaba en ruinas y abandonado, dentro se podía observar una especie de entrada, y enfrente de la puerta se encontraban unas grandes y viejas escaleras. En la planta calle del orfanato estaba la cocina con una gran despensa; y dentro de la despensa, los alimentos
todos podridos y en mal estado, también estaba el salón, el baño, el comedor, la biblioteca y el despacho, que cuando pasaron se encontraba todo lleno de documentos y archivos tirados pos el suelo y por la mesa. Subieron a la planta de arriba y sólo había dormitorios, al igual que en las demás plantas. Cuando iban caminando por los dormitorios, les pareció oír voces de niños cantando y riendo; pero pensaron que era su imaginación. Todo estaba sucio y lleno de polvo, casi no existían los cuadros , pero los pocos que permanecían se hallaban rotos o emborronados; como si alguien hubiera cogido un bote de pintura negra y se la hubiera echado a todos los cuadros.

Por la puerta trasera del orfanato salieron al jardín, que por esa zona también estaba dejado de la mano del hombre. Estaban explorando esa zona del jardín cuando, de repente, la mujer se tropezó con algo; fueron los dos a mirar con qué se había tropezado y, de entre las hierbas del jardín, apareció como una especie de compuerta; la abrieron y descubrieron que había unas escaleras que conducían hacia abajo; era un búnker. El hombre y la mujer se miraron, dudaron un segundo y bajaron las escaleras. El búnker era pequeño y en su interior había un gran montón de huesos todos apilados, por el tamaño se veían que eran de niños; de los niños de ese orfanato, el olor no se podía soportar, y justo cuando se disponían a subir por las escaleras para salir de ese infierno, sopló el viento con fuerza y cerró la puerta del búnker. El hombre y la mujer se volvieron a mirar asustados, a la mujer no le salían las palabras y lo único que se atrevió a decir el hombre fue: “Vamos a morir entre un montón de cadáveres de niños inocentes. Espero que cuando vengan a por nosotros no nos confundan con sus asesinos. “

Imagen de Flickr 345207238_85800b9c94_m 

 

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Replico el meme lanzado desde El suplemento ocasional , bitácora de Leonor Quintana. Se invita a componer microhistorias con seis palabras. Intensidad, concentración, capacidad para la sugerencia. He aquí mis torpes balbuceos:

Inicialmente tomó posesión de su tumba (más acá)
Amaba visitar el balcón de la fiebre (infancia)
Tronó: -¡No sois sino un seis! (insignificancia)
Leyó ávidamente hasta no entender nada (sabiduría)

En cuanto a la exploración didáctica, no habría que descuidar la propuesta de invertir la actividad. Algo así como inflar un microrrelato, pretexto para poner en práctica los pertrechos teóricos de las modalidades del relato (narración, descripción, diálogo).

Imagen tomada de Flickr 217003139_0981d7a48f_m

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myscrapbook2.jpgSoy lento de reacciones. Una entrada de Felipe Zayas en Darle a la lengua me puso en la pista de las posibilidades de Myscrapbook. Necesite de la colaboración amable de un compañero, JL Pueyo, para poder instalar el programa, porque a uno el asunto le supera. Trasteo previo para conocerlo, meses, rutinas y he aquí los primeros escarceos.

 El reto es que los chicos del aula de español elaboren un libro virtual en el que muestren a los demás su país, sus costumbres, su cultura, etc…. Quizá la distancia  les ayude a contemplar con otra perspectiva  lo suyo y de rebote lo nuestro. Eso es harina de otro costal; en realidad el libro no es sino una pequeña  argucia para traérmelos a  la escritura.  Este alumnado en situación de inmersión adquiere con rapidez competencia comunicativa oral en la segunda lengua,  circunstancia que no va acompañada por un avance similar en su capacidad para utilizarla como lengua de instrucción: necesitan mejorar para poder titular… y disponen de tan poco tiempo para ello. Seguiremos informando.

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ortograf�aQué decir sobre la impericia ortográfica de nuestro alumnado. Pospongamos el posible debate sobre la racionalidad de alguna de las normas. Aceptemos la evidencia de la falta de rigor; los chicos afrontan la escritura como  una  actividad enojosa, un trámite que hay que solventar de aquellas maneras. Admitamos que lo natural es respirar, hablar. En los albores de la civilización escribían los esclavos, el servicio, los escribas. Sumemos la falta de hábito lector. Dejemos también abierta la casuística: chicos lectores, incluso brillantes que patinan en la ortografía (caprichos neurológicos, sinapsis erradas, intermitencias en la memoria visual). Quién sabe qué.

Las causas son a veces difusas, en todo caso variadas (multifactorial se dice ahora). Los procedimientos para afrontar el problema igual, variados, difusos. Quizá lo esencial sea cambiar la actitud frente a la escritura,  a la par que se consolida un hábito lector. Después lo demás, sanciones, ejercicios de refuerzo, rellenos, hot, etc… A todo ello, añado la posibilidad de que el alumno elabore su propio censo de errores (aplicación del nosce te ipse al desbarajuste ortográfico). Suelen reincidir (perdón, inconscientemente el léxico deriva hacia la jerga penal) en los mismos. Cualquier error señalado por el profesor pasa a formar parte del censo: en sendas columnas se anota la forma incorrecta y la correcta en mayúsculas (sirve cualquier tipo de subrayado tipográfico que trabaje en favor de la memoria visual). En todas las pruebas escritas pueden disponer de su censo. Autoconciencia al servicio del proceso de revisión. Una ocurrencia más, quizá. En cualquier caso ahí va, en documento word,  la plantilla.    

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Retomo la idea propuesta por Lourdes Domenech en una entrada de 23 de septiembre a propósito de adoptar el concepto de portafolio, más propio de la enseñanza de idiomas, y aplicarlo a la corrección, registro y seguimiento de la expresión escrita de nuestro alumnado. He elaborado una pequeña plantilla para que los textos se presenten en un formato homogéneo para todos. Se buscaría que ya desde los aspectos procedimentales más externos (el propio soporte) se fuera inculcando a los chicos la idea de proceso , esencial para cualquier mejoría que quiera obtenerse en este ámbito.

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