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Archive for the ‘Reflexiones’ Category

En algún lugar de esta humildísima bitácora me he referido a mi azacaneada experiencia como profesor de español en las aulas de inmersión, charco en el que me metí recién llegado a mi nuevo destino en Utebo.

No resulta sencillo hacerse cargo de adolescentes recién llegados a un país nuevo. Al desconcierto propio de esta etapa de la vida se suma la dolorosa experiencia de la inmigración. Uno, que entra al aula investido de su autoridad profesoral, asiste atónito a una inopinada transformación que termina por convertirle en no se sabe qué. El profesor primigenio acaba ejerciendo  de mediador en conflictos, asistente social, animador cultural, orientador y no sé cuántas cosas más. Bueno, en este jardín andaba perdido cuando, en vísperas del puente del primero de mayo, asistí con ánimo desalentado, a qué ocultarlo, a una sesión de formación celebrada en el CPR Juan de Lanuza. Ponente: Santiago Araiz, compañero de fatigas en el IES Jerónimo Zurita de Zaragoza.

En su intervención declinó el tono doctoral y se situó, sin falsas modestias, en el plano del intercambio de experiencias entre compañeros. Consiguió transmitir un entusiasmo desbordante. Resumo las ideas que capté y las impresiones que me dejaron sus palabras (en cualquier caso anótense en mi debe posibles imprecisiones e interpretaciones erróneas, por las que pido disculpas de antemano):

Lo que en principio es un marrón puede convertirse en una oportunidad. Derroche de afectividad, nos las habemos con eslabones frágiles de la cadana social. Actitud de desinhibición, desnudamiento, me atrevería a decir. La clase como performance. Un aula de inmersión no es un aula de escuela de idiomas. El aprendizaje por tareas es el mejor camino de adquirir competencias básicas. Permanente estado de vigilia creativa: cualquier input de información puede transformarse en material de aprendizaje. No hacer ascos a todo utillaje de taller de manualidades. Explorar las posibilidades de los juegos de mesa recreativos, el software educativo, internet, otros recursos TIC. Aplicar, convenientemente adaptadas, técnicas de taller literario (teatro, poesía, narración). Embarcar a los alumnos en proyectos que refuercen su autoestima y dejar constancia gráfica de ello. Redefinición del papel del aula de inmersión dentro de la vida del instituto, situarla en el corazón de la vida cultural del mismo (viaje de la periferia al centro). El aprendizaje de una lengua extranjera para ellos puede y debe compadecerse con el reconocimiento de la dignidad de su lengua de origen…

En fin, hora y media de derroche… La muestra de actividades impulsadas desde el aula de inmersión nos dejó conmovidos. Gracias al impulso de Santiago y otros compañeros, el centro ha sido galardonado con el 3º premio del SELLO EUROPEO PARA LAS INICIATIVAS INNOVADORAS EN LA ENSEÑANZA Y EL APRENDIZAJE DE LENGUAS EXTRANJERAS.

Preguntado por este servidor por la posibilidad de encauzar este magma incandescente en una secuencia programada, cara de perplejidad. Ocurrencias extemporáneas de uno, qué duda cabe. De vuelta a casa en el bus espanté algunos nubarrones referidos a la filosofía de la multiculturalidad que subyace… efectos secundarios del renqueante transporte público de Zaragoza.  Era hora de celebrar un estilo de enseñanza, el de la honestidad,  la intuición, el carisma, la complicidad con el alumnado, la energía, el riesgo, la espontaneidad creativa. Todo aquello que uno intuye que debería ser este difícil negociado de la enseñanza.

(Mi compañero Pepe Gil Ramón, grande versado en la lengua de Shakespeare y siempre al quite de las propuestas curiosas, me ha sugerido algunas acuñaciones inglesas que, referidas a la enseñanza, pudieran hacer un guiño al Action paintig de la pintura expresionista de Pollock. De ahí el título de esta entrada. No sé por qué la conferencia de Santiago me trajo a la mente aquel estilo. Enseñanza en acción).

 

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compasion.jpg

De la vibrante elegía que Héctor Abad Faciolince erige a la memoria de su padre, El olvido que seremos (Seix Barral, 2007), extraigo esta perla que ilumina la relación íntima entre imaginación y compasión:

La compasión es en buena medida, una cualidad de la imaginación: consiste en la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de imaginarse lo que sentiríamos en caso de estar padeciendo una situación análoga. Siempre me ha parecido que los despiadados carecen de imaginación literaria −esa capacidad que nos dan las grandes novelas de meternos en la piel de otros−, y son incapaces de ver que la vida da muchas vueltas y que el lugar del otro, en un momento dado, lo podríamos estar ocupando nosotros: en dolor pobreza, opresión, injusticia, tortura. (pág. 179)

Es verdad. Con el tiempo caen los oropeles. Las piruetas del ingenio semejan sombras de ejercicios bufos. Uno tiende a creer que el valor último de la literatura –extravagante quimera de heridos y buscadores− reside en su capacidad para estimular las sinapsis neuronales propicias a la empatía.

Ya somos el olvido que seremos, primer endecasílabo de un soneto de Borges presta el título al libro (el padre del autor lo llevaba en el bolsillo el día de su asesinato).

(Excurso. Por una historia portátil de los testamentos literarios encontrados en los bolsillos).

Fotografía: http://www.flickr.com/photos/thomashawk/343437824/

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Una visita a Actimoliner me permitió conocer  un material espléndido sobre la película Las mujeres de verdad tienen curvas, de Patricia Cardoso, historia que  dio a  conocer a la actriz America Ferrera. Supongo que está en las videotecas de todos los centros. Ocupamos algunas sesiones de tutoría con mi grupo de 1º de Bac en verla y comentar sus contenidos, bien pertrechados por la  guía elaborada por Elisa Armas.

La historia es una entrañable comedia de costumbres ambientada en Los Ángeles. Muestra las tribulaciones de una joven de familia chicana para conseguir su autonomía,  enfrentándose al destino que le tiene reservado una madre aferrada a la superstición y las tradiciones:  servicio al clan familiar en espera de una  boda ventajosa.  

Los temas que permite abordar la obra son variados, todos de gran interés y actualidad: la inmigración,  la pervivencia de formas de explotación económica y la tiranía del canon de belleza femenino.  El asunto de la inmigración se abre a variedad de enfoques: la dificultad  de integración, la añoranza del origen,  el conflicto entre la fidelidad a las pautas culturales de origen y la apertura a nuevas formas de vida,  la esquizofrenia lingüística (sobre esto último se me antoja imprescindible contemplarla en versión original).  

Los chicos la siguieron en V.O.S. con atención y agrado.  El maravilloso plano-secuencia final de la protagonista caminando por las calles de Nueva York con su autonomía recién conquistada, los deja perplejos.  Curioso. Aceptan con naturalidad la truculencia del género y cuando el arte consigue hacer palpitar la vida esto le resulta inverosímil. Lo natural, lo sencillo provoca extrañeza. Educar la mirada, otra forma de ver, quizá de sentir. Este tipo de cine les resulta algo extravagante. O lo que es lo mismo, es imprescindible ofrecérselo. 

Al abordar el asunto del canon de belleza,  más bien silencio. Si tuviera un sexto sentido me temo que oiría percutir en el interior. El tema escuece.  Lo normal. Se está en el asunto; todos quieren sentirse guapos. Los patrones de belleza no son una contingencia: forman parte de la naturaleza de las cosas, como el ciclo de las estaciones, su móvil, las grandes superficies o los parques temáticos. Es  su realidad. Mejor no meneallo. Platón y la caverna en 2º de bachillerato.

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Tiempo de eslóganes

palabras11.jpgIntoxicados de palabras parecemos o perecemos (perdón por la tonta licencia). Antonio en sus días de asueto no consigue desconectar y se acuerda de Canetti, extraño personaje. Yo tampoco desconecto del todo aunque me gustaría mucho hacerlo en este tiempo plomizo de representaciones y de eslóganes.  

 Algunos pueblos se  imaginan a sus muertos o a cierto número de ellos como ejércitos en combate. Entre los celtas de las tierras altas escocesas, este ejército de muertos es designado con una palabra especial: sluagh. Esta palabra se traduce en inglés por ‘spirit-multitude’ o ‘multitud de espíritus’. El ejército de espíritus vuela en grandes nubes de un lado para otro, como los estorninos sobre la faz de la tierra. Siempre vuelven a los lugares de sus pecados terrenales. Con sus infalibles flechas envenenadas matan los gatos y los perros, ovejas y reses de hombres. Libran batallas en el aire como los hombres en la tierra. En las noches gélidas y claras, podemos oírlos y ver cómo sus ejércitos avanzan unos contra otros y se repliegan, se repliegan y vuelven a avanzar. Después de una batalla, su sangre tiñe de rojo farallones y rocas. La palabra gairm significa ‘grito, llamada’, y sluagh-gairm era el grito de guerra de los muertos. Más tarde se convirtió en la palabra slogan: el nombre que recibe el grito de guerra de nuestras masas modernas deriva de los ejércitos de muertos de las Tierras Altas.”

Masa y poder , pág. 41 . Ed. Galaxia Gutémberg. Traducción de Juan José del Solar 

¿De qué espectral ejército, de qué caverna  surgirán  algunas de las voces que golpean  estos días?

http://www.flickr.com/photos/anacoreta/508109058/

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munch_puberty3.jpgGuardia en la 107, aula reservada para alumnado expulsado de clase.  Cuando cojo el relevo está sentada X, 13 años, no ha sido expulsada “es que no me encuentro bien”, aclara. Prosigue: 

−Es que he perdido veinte kilos en el último mes… Ya sabes, empiezan a llamarte gorda y claro. .. 

−Claro…  

−Ahora soy bulímica, sabes, entonces me vienen los cambios de humor, tan pronto estoy alegre como que me pega el bajón… Además es que no puedo ni ver la comida… Es que lo vomito todo, sabes. Estoy un poco mareada… 

−Ya. 

−Me han ingresado tres veces, sabes, la última vez el mes pasado.  ¡Me tuvieron que poner gotero y todos esos aparatos … ¡ 

−¡Ah! 

No sé qué decirle; tiene los ojos bonitos. Mientras  relata su gesta, por momentos se le iluminan  y parecen redimir la fealdad de su ajada malla amarillenta. Pienso en la propensión a la fábula  del ser humano, algo que fascinaba a Baroja.  ¿No será a la postre una trampa de la ficción?  me pregunto.  ¿Por qué no vivir un poco más literariamente un trastorno? Y si la vida no  ofreciera mucho más… Mi propensión a la fábula, sin duda.  Ensoñaciones de un profesor de guardia. 

En ese momento concurre, esta sí expulsada, una su amiga. Golpea enfurecida la puerta, visajes coléricos, maldiciones hacia la profesora que la ha expulsado. La invito a que se calme y me cuente el conflicto, utillería de manual. Pero ella a lo suyo, argumento en bucle: 

−Esta tía se va a enterar. Ahora mismo llamo a mi madre y se va a enterar. Porque otras veces sí, pero esta vez me ha echado sin hacer nada… Ahora mismo llamo a mi madre y se va a enterar. 

Pero el clímax todavía no ha llegado.  Sentada, apoya el talón de su pie sobre la silla, con la otra mano se estira del pelo y prorrumpe en gritos ahogados acompañados de movimientos convulsivos con  la cabeza: 

-… es que no me puedo controlar. 

La de la malla amarillenta metamorfoseada en Wendy la acaricia y le susurra palabras de consuelo mientras con un delicado movimiento la falange de su dedo índice le enjuga una lágrima.

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¡MÁS MADERA…!

Debate en (Re)paso de lengua, suscitado por una entrada (Viaje al fondo de la Logse) en la que Antonio glosa sagazmente un artículo de Muñoz Molina aparecido en Babelia (15-12-2007). Me puse a redactar un comentario, pero se me fue a esta entrada. Hela aquí.  

La literatura de Muñoz Molina me acompaña desde siempre. Su obra forma parte dceline21.jpge mi imaginario. No puedo referirme a él sino con el afecto debido. Sin embargo,  cada vez más, hay algo que me impide simpatizar con sus opiniones, sin dejar de reconocer lo mucho que de razonable hay en ellos. No sé…, ese tono de sermo moralizante  que activa mis alertas, el recurso al subrayado patético y  la hipérbole (“los comisarios políticos que han asolado la educación española”). Quien tanto nos ha alertado sobre los totalitarismos no debería usar esa terminología en vano. A la postre, todo desprende un tufillo de apocalipsis finisecular, a lamento regeneracionista. Es lo que tiene estar a caballo entre dos siglos. Convengamos en que todo lo exagerado tiene algo de inverosímil.

Es verdad que la jerigonza psicopedagógica tira para atrás, y que la infección se ha extendido a los textos legales,   pero no es menos cierto que, en la práctica, la renovación didáctica representa un porcentaje menor -por no decir que no guarda ninguna relación-  en el conjunto de las causas del fracaso del sistema educativo. Admitámoslo, las clases se imparten como siempre.  

Vaya por delante que  yo también  padezco el malestar docente (llevo unos días mu malito); y, como a muchos,  me hastía  la banalidad del discurso político al uso en temas de educación.  Pero, en mi modesta opinión, deberíamos dejar de lamernos la herida (por más que sea humanamente comprensible), organizarnos mejor en equipo y presionar a las administraciones para que impidan que los desequilibrios respecto a la educación concertada se agudicen y  para que adopten  medidas concretas (dejemos fuera toda esperanza: es ilusorio pensar en soluciones globales procedentes de otra ley orgánica ). Todos tenemos in mente alguna de las intervenciones sensatas que la situación requiere. Si tuviera que jerarquizar empezaría por estas:   

A. Incentivar las tutorías, especialmente las de primer ciclo y aquellas otras que ofrezcan un mayor grado de complejidad. Estoy hablando de pasta, de liberación de guardias, de formación en la gestión de grupos y de conflictos, etc… Digámoslo paladinamente, no todo el mundo se enfrenta a las mismas complejidades y esto debe ser reconocido.  No olvidemos, por otra parte,  que las disposiciones legales sobre repetición van a agudizar los conflictos en primer ciclo. Item más ¿cómo afectará la paulatina amortización de los compañeros maestros a la gestión de esta etapa? No auguro nada bueno. 

B. Regenerar los departamentos de orientación.  Ayudaría un sistema de acceso específico para estos puestos, con temarios y perfiles acordes a las necesidades.  Poner a disposición estas plazas a todo tipo de profesorado fue un  gran error y ejemplo meridiano de cómo el desarrollo de una normativa invalida los las disposiciones beneficiosas de una ley (vigencia de Romanones).  

 Baste por hoy, que a uno se le calientan las teclas y acaba pareciéndose más a un  arbitrista desatinado y perogrullesco que a un circunspecto profesor de lengua, que es lo que se supone que debería ser.

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Mi natural  ciclotímico. Soy incapaz de mantenerme constante en la alimentación del blog, mientras que los referentes (Lu, Zayas, Antonio, otros) mantienen su velocidad de crucero.  A veces tengo la sensación de ir con la lengua afuera. Bloqueo, boqueo. Muchos asuntos pendientes.  Si  la expresión  no estuviera tan manida diríase que días de plomo o lo que es igual, final de trimestre: exámenes, calificaciones, cansancio del alumnado,  susceptibilidad aguda con las conductas groseras.  Arrecia el malestar docente.

Se me ocurre que sería bueno intentar elaborar  una Breve Historia del malestar docente, menos por afán erudito que por tratar de discriminar qué sinsabores agustin2.jpg son consustanciales al oficio de educar y cuáles tienen el signo de estos tiempos: eso que se da en llamar la decadencia de la pública, la precaria mochila sociocultural del alumnado, el bajo nivel cultural de nuestras familias o  cualesquiera otras piserías al uso. Vamos, como terapia.  

Ahí va la primera  reseña  con la que  tropecé en mi caótico  transitar de lectura en lectura. Libro V de las Confesiones de de San Agustín.  Aquel egregio varón,  feraz semilla de  dos ilustres instituciones educativas, que yo conozca, (Agustinos recoletos y los de la Provincia de Filipinas) relata en estos términos su abandono de la enseñanza en Cartago: 

La decisión de ir a Roma no fue por ganar más dinero, ni mayores honores, aunque así me lo prometieran los amigos que me aconsejaban la marcha. Naturalmente que estas consideraciones también pesaban en mí entonces. Pero el motivo más importante y casi único fue que los jóvenes estudiantes de Roma –según había oído- eran más tranquilos y estaban sometidos a una enseñanza más severa. No se les permitía, por ejemplo, irrumpir violentamente y cuando les viniera en gana en clases de maestros que no fueran los suyos. Tampoco eran admitidos en ella sin el permiso del maestro. En Cartago, por el contrario, los estudiantes estaban sin control y su conducta era intemperante. Entraban alborotadamente y sin  respeto en las aulas, trastornando el orden impuesto por el maestro en beneficio de los alumnos. Su estupidez era increíble hasta el punto de cometer gamberradas que deberían ser castigadas por la ley, si la costumbre no los protegiera.  Su degeneración ha llegado a tal punto que cometen como lícito lo que no permitirá nunca tu ley eterna. (Págs 117 y 118. Cito por la edición de Alianza editorial. Prólogo, traducción y notas de Pedro Rodríguez de Santidrián). 

Delenda est Carthago o Delenda est adolescencia. A elegir según el momento. Necesitamos vacaciones. También los albañiles de enfrente, los mineros y las empleadas de la tienda de chucherías, claro. 

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