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Literatura y compasión

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De la vibrante elegía que Héctor Abad Faciolince erige a la memoria de su padre, El olvido que seremos (Seix Barral, 2007), extraigo esta perla que ilumina la relación íntima entre imaginación y compasión:

La compasión es en buena medida, una cualidad de la imaginación: consiste en la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de imaginarse lo que sentiríamos en caso de estar padeciendo una situación análoga. Siempre me ha parecido que los despiadados carecen de imaginación literaria −esa capacidad que nos dan las grandes novelas de meternos en la piel de otros−, y son incapaces de ver que la vida da muchas vueltas y que el lugar del otro, en un momento dado, lo podríamos estar ocupando nosotros: en dolor pobreza, opresión, injusticia, tortura. (pág. 179)

Es verdad. Con el tiempo caen los oropeles. Las piruetas del ingenio semejan sombras de ejercicios bufos. Uno tiende a creer que el valor último de la literatura –extravagante quimera de heridos y buscadores− reside en su capacidad para estimular las sinapsis neuronales propicias a la empatía.

Ya somos el olvido que seremos, primer endecasílabo de un soneto de Borges presta el título al libro (el padre del autor lo llevaba en el bolsillo el día de su asesinato).

(Excurso. Por una historia portátil de los testamentos literarios encontrados en los bolsillos).

Fotografía: http://www.flickr.com/photos/thomashawk/343437824/

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Por delante va la avanzadilla, como aquellos exploradores de los ejércitos que se adentran en territorio enemigo. Por detrás, llegamos los demás:  arrieros, aguadores, pinches de tinelo, mozos de partido y chapuzas de condición varia. Hace días que pasó por aquí Issu  y después de la polvareda (ActimolinerNosololibros , Darle a la lengua y otros de la santa compaña) viene uno a sumar su tardío granito de arena.  

Pero me he enzarzado y gracias a que Elisa ha venido en mi ayuda para recordarme que no se puede insertar un documento ISSU en wordpress, en las precarias condiciones en que lo manejamos quienes estamos alojados de prestado.  Si al producto del jugueteo se lo denomina ludoteces, ¿cómo llamar al marasmo en el que te enfangas cuando no das con la solución?

 En fin, sea, doy por bueno el apaño que Elisa me propone. Porque el caso es que quería presentar  El libro de los alimentos que han elaborado los chicos del aula de inmersión: Crina, Ioana, Valentin, Daniel, Andreia, Michelly y Marta (ex-alumna, que lo puso en polaco).

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Una visita a Actimoliner me permitió conocer  un material espléndido sobre la película Las mujeres de verdad tienen curvas, de Patricia Cardoso, historia que  dio a  conocer a la actriz America Ferrera. Supongo que está en las videotecas de todos los centros. Ocupamos algunas sesiones de tutoría con mi grupo de 1º de Bac en verla y comentar sus contenidos, bien pertrechados por la  guía elaborada por Elisa Armas.

La historia es una entrañable comedia de costumbres ambientada en Los Ángeles. Muestra las tribulaciones de una joven de familia chicana para conseguir su autonomía,  enfrentándose al destino que le tiene reservado una madre aferrada a la superstición y las tradiciones:  servicio al clan familiar en espera de una  boda ventajosa.  

Los temas que permite abordar la obra son variados, todos de gran interés y actualidad: la inmigración,  la pervivencia de formas de explotación económica y la tiranía del canon de belleza femenino.  El asunto de la inmigración se abre a variedad de enfoques: la dificultad  de integración, la añoranza del origen,  el conflicto entre la fidelidad a las pautas culturales de origen y la apertura a nuevas formas de vida,  la esquizofrenia lingüística (sobre esto último se me antoja imprescindible contemplarla en versión original).  

Los chicos la siguieron en V.O.S. con atención y agrado.  El maravilloso plano-secuencia final de la protagonista caminando por las calles de Nueva York con su autonomía recién conquistada, los deja perplejos.  Curioso. Aceptan con naturalidad la truculencia del género y cuando el arte consigue hacer palpitar la vida esto le resulta inverosímil. Lo natural, lo sencillo provoca extrañeza. Educar la mirada, otra forma de ver, quizá de sentir. Este tipo de cine les resulta algo extravagante. O lo que es lo mismo, es imprescindible ofrecérselo. 

Al abordar el asunto del canon de belleza,  más bien silencio. Si tuviera un sexto sentido me temo que oiría percutir en el interior. El tema escuece.  Lo normal. Se está en el asunto; todos quieren sentirse guapos. Los patrones de belleza no son una contingencia: forman parte de la naturaleza de las cosas, como el ciclo de las estaciones, su móvil, las grandes superficies o los parques temáticos. Es  su realidad. Mejor no meneallo. Platón y la caverna en 2º de bachillerato.

Por si alguien anda enredado con Las coplas de Jorge Manrique, reproduzco abajo un fragmedurero1.jpgnto de Humo de paja, pieza que abre el último poemario de Vicente Gallego, Si temierais morir (Tusquets).

ESTA vida, tan viva, tan segura,

¿dónde está sucediendo?

¿En qué mundo podría,

para siempre,

la flor que así se exhala,

en un traspiés,

caer de su sitial al negro cieno?

¿dónde van los amantes?

¿dónde el cuerpo que quiso y pudo tanto?

¿dónde yo cuando duermo,

dónde entonces la herida que en la noche

me tenía velando?

Con cuatro huesos juntos quiere el hombre

contarse entre lo sólido,

auparse y merecer, sacar ventaja

de todo y del amor.

Tomé del gran caudal

−era mi turno−

Lo mío y cuanto pude distraer.

¿Qué diré que poseo si esta vida

nos echa la ganancia en saco roto?

(continúa)

La comunión no puede ser más explícita (De comtemptu mundi, Ubi sunt, tempus fugit….) y hace innecesimages.jpgario todo comentario. Bien pensado, qué pocos son los motivos sobre los que se erige la tradición poética; ocurre a veces que el lenguaje es un velo; en otras ocasiones se carece de experiencia vital para comprender el sentido. En plena fanfarria hormonal adolescente, qué difícil nuestras vidas son los ríos. Me gusta Gallego, su clasicismo elegiaco. Ojalá su mirada no de la espalda al efímero milagro de la belleza del mundo. Delicuescencia como poética.

 

La fórmula Frazer

neruda_2430149476_c08f92be90_m.jpgEn una entrada reciente de Darle a la lengua se reflexionaba sobre le dificultad de hacer llegar la poesía a nuestros chicos,  oneroso empeño que a tantos conduce a la defección. El pasado miércoles 27 actuó en el Teatro de Utebo  Ricardo Frazer, con su espectáculo Ofelia,  recreación de la figura de Pablo Neruda, con el añadido del Mujer con alcuza de Dámaso Alonso 

La fórmula de  Frazer es habilidosa y el cómico se concoce el percal del público adolescente: los números de magia captan la atención de los chicos y en ese estado de suspensión se abren hueco los poemas. Todo ayuda.  Ya sea por la magia (quizá los más), ya por el conjunto del espectáculo, el caso es que los chicos salieron moderadamente satisfechos. Asunto a tener en cuenta tratándose del espinoso negociado de la poesía.

 Asistió alumnado de  de 4º  y 1º de Bachillerato y me honra decir que se condujeron respetuosamente, lo cual conviene subrayar ante tanta imagen negativa que se proyecta (casi siempre relacionada con la pública; para otro día hablar de la estrategia de imagen que necesitamos). Frazer declama bien, quizá en un estilo algo enfático para mi gusto.  Sobra alguna moralina previa referida a la ausencia de compromiso de la juventud (la otra variante del topoi de la pérdida de valores; esas admoniciones aportan poco, los ponen a la defensiva. Para precisar: no fueron palabras del artista, sino de un su ayudante, encargado de amansar a la bestia).  Un poco traída por los pelos la lectura de Mujer con alcuza, asociando la imaginería del poema con los trenes fatídicos de Madrid y el 11 de marzo.  Como si no fuera suficientemente conmovedora la anécdota real que inspiró el texto.

Escuché los poemas de Neruda y me resultaron un pelín grandilocuentes.  Tal vez otro repertorio del propio autor. No sé, algunos de los hitos del canon del XX cada vez me resultan más cuestionables. Cosas de uno, de su edad, qué duda cabe.

Asistir a la declamación, a la palabra bien encarnada,  es una de las vías. Otra complementaria optaría por un tono menos impostado, algo así como lo que ha representado desde antaño la lírica tradicional. A la postre, ¿qué impide considerar  las canciones de los poetastros del pop y del rock, esas que escuchan nuestros chicos y que tanto les conmueven, como un nuevo romancero, pongamos por caso? Palabras que expresan sus propias emociones. Poemas, vaya.

Tiempo de eslóganes

palabras11.jpgIntoxicados de palabras parecemos o perecemos (perdón por la tonta licencia). Antonio en sus días de asueto no consigue desconectar y se acuerda de Canetti, extraño personaje. Yo tampoco desconecto del todo aunque me gustaría mucho hacerlo en este tiempo plomizo de representaciones y de eslóganes.  

 Algunos pueblos se  imaginan a sus muertos o a cierto número de ellos como ejércitos en combate. Entre los celtas de las tierras altas escocesas, este ejército de muertos es designado con una palabra especial: sluagh. Esta palabra se traduce en inglés por ‘spirit-multitude’ o ‘multitud de espíritus’. El ejército de espíritus vuela en grandes nubes de un lado para otro, como los estorninos sobre la faz de la tierra. Siempre vuelven a los lugares de sus pecados terrenales. Con sus infalibles flechas envenenadas matan los gatos y los perros, ovejas y reses de hombres. Libran batallas en el aire como los hombres en la tierra. En las noches gélidas y claras, podemos oírlos y ver cómo sus ejércitos avanzan unos contra otros y se repliegan, se repliegan y vuelven a avanzar. Después de una batalla, su sangre tiñe de rojo farallones y rocas. La palabra gairm significa ‘grito, llamada’, y sluagh-gairm era el grito de guerra de los muertos. Más tarde se convirtió en la palabra slogan: el nombre que recibe el grito de guerra de nuestras masas modernas deriva de los ejércitos de muertos de las Tierras Altas.”

Masa y poder , pág. 41 . Ed. Galaxia Gutémberg. Traducción de Juan José del Solar 

¿De qué espectral ejército, de qué caverna  surgirán  algunas de las voces que golpean  estos días?

http://www.flickr.com/photos/anacoreta/508109058/

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Sesión de vídeo en el aula de español (aula de mis quebrantos). Visionamos Barrio de León de Aranoa. Los protagonistas asisten a una nueva epifanía: han perdido el último vagón y descubren el mundo de los excluidos en una vía fantasma del metro de Madrid. La música, maravillosa, redime a la secuencia de toda sordidez naturalista. Así las cosas, le entran a uno ganas de hablar:

– A veces la realidad esta oculta… – comento en plan Platón de andar por casa.- ¿Acaso no hay pobres en vuestras ciudades?

¡En Bucarest no pobres profesorrrr!- dicho sea con eco gutural.

¡¿Ah, no…?! –perplejidad.

– No profesorrrr, no pobres en Bucarest

– ¿…?

X es un chico de 13 años, todo vitalidad y con ganas de seguir los estudios, también enamorado, según confiesa. ¡Qué cosas! El caso es que uno no sabe qué decir, como tantas otras veces. ¿Vendrá mi perplejidad de algún estereotipo sobre lo rumano? Podría ser, nadie esta libre de las simplificaciones. ¿Estarán todos los rumanos pobres fuera de Rumanía, otra famélica legión, la de los rom que acampan en los extrarradios de nuestras ciudades? ¿O bien los expulsan fuera de su capital para presentarla impoluta ante una hipotética remesa de turistas?

Me temo que X es demasiado niño, en sus parques no había pobres, claro. Ojalá su futuro sea brillante, sin costra de  miseria. ¿No será mejor que vea las sombras del mundo con su vitalidad adolescente? ¿Qué beneficio le haría pensar de dónde viene, lo que hubo de todo aquello?