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Por si alguien anda enredado con Las coplas de Jorge Manrique, reproduzco abajo un fragmedurero1.jpgnto de Humo de paja, pieza que abre el último poemario de Vicente Gallego, Si temierais morir (Tusquets).

ESTA vida, tan viva, tan segura,

¿dónde está sucediendo?

¿En qué mundo podría,

para siempre,

la flor que así se exhala,

en un traspiés,

caer de su sitial al negro cieno?

¿dónde van los amantes?

¿dónde el cuerpo que quiso y pudo tanto?

¿dónde yo cuando duermo,

dónde entonces la herida que en la noche

me tenía velando?

Con cuatro huesos juntos quiere el hombre

contarse entre lo sólido,

auparse y merecer, sacar ventaja

de todo y del amor.

Tomé del gran caudal

−era mi turno−

Lo mío y cuanto pude distraer.

¿Qué diré que poseo si esta vida

nos echa la ganancia en saco roto?

(continúa)

La comunión no puede ser más explícita (De comtemptu mundi, Ubi sunt, tempus fugit….) y hace innecesimages.jpgario todo comentario. Bien pensado, qué pocos son los motivos sobre los que se erige la tradición poética; ocurre a veces que el lenguaje es un velo; en otras ocasiones se carece de experiencia vital para comprender el sentido. En plena fanfarria hormonal adolescente, qué difícil nuestras vidas son los ríos. Me gusta Gallego, su clasicismo elegiaco. Ojalá su mirada no de la espalda al efímero milagro de la belleza del mundo. Delicuescencia como poética.

 

La fórmula Frazer

neruda_2430149476_c08f92be90_m.jpgEn una entrada reciente de Darle a la lengua se reflexionaba sobre le dificultad de hacer llegar la poesía a nuestros chicos,  oneroso empeño que a tantos conduce a la defección. El pasado miércoles 27 actuó en el Teatro de Utebo  Ricardo Frazer, con su espectáculo Ofelia,  recreación de la figura de Pablo Neruda, con el añadido del Mujer con alcuza de Dámaso Alonso 

La fórmula de  Frazer es habilidosa y el cómico se concoce el percal del público adolescente: los números de magia captan la atención de los chicos y en ese estado de suspensión se abren hueco los poemas. Todo ayuda.  Ya sea por la magia (quizá los más), ya por el conjunto del espectáculo, el caso es que los chicos salieron moderadamente satisfechos. Asunto a tener en cuenta tratándose del espinoso negociado de la poesía.

 Asistió alumnado de  de 4º  y 1º de Bachillerato y me honra decir que se condujeron respetuosamente, lo cual conviene subrayar ante tanta imagen negativa que se proyecta (casi siempre relacionada con la pública; para otro día hablar de la estrategia de imagen que necesitamos). Frazer declama bien, quizá en un estilo algo enfático para mi gusto.  Sobra alguna moralina previa referida a la ausencia de compromiso de la juventud (la otra variante del topoi de la pérdida de valores; esas admoniciones aportan poco, los ponen a la defensiva. Para precisar: no fueron palabras del artista, sino de un su ayudante, encargado de amansar a la bestia).  Un poco traída por los pelos la lectura de Mujer con alcuza, asociando la imaginería del poema con los trenes fatídicos de Madrid y el 11 de marzo.  Como si no fuera suficientemente conmovedora la anécdota real que inspiró el texto.

Escuché los poemas de Neruda y me resultaron un pelín grandilocuentes.  Tal vez otro repertorio del propio autor. No sé, algunos de los hitos del canon del XX cada vez me resultan más cuestionables. Cosas de uno, de su edad, qué duda cabe.

Asistir a la declamación, a la palabra bien encarnada,  es una de las vías. Otra complementaria optaría por un tono menos impostado, algo así como lo que ha representado desde antaño la lírica tradicional. A la postre, ¿qué impide considerar  las canciones de los poetastros del pop y del rock, esas que escuchan nuestros chicos y que tanto les conmueven, como un nuevo romancero, pongamos por caso? Palabras que expresan sus propias emociones. Poemas, vaya.

Tiempo de eslóganes

palabras11.jpgIntoxicados de palabras parecemos o perecemos (perdón por la tonta licencia). Antonio en sus días de asueto no consigue desconectar y se acuerda de Canetti, extraño personaje. Yo tampoco desconecto del todo aunque me gustaría mucho hacerlo en este tiempo plomizo de representaciones y de eslóganes.  

 Algunos pueblos se  imaginan a sus muertos o a cierto número de ellos como ejércitos en combate. Entre los celtas de las tierras altas escocesas, este ejército de muertos es designado con una palabra especial: sluagh. Esta palabra se traduce en inglés por ‘spirit-multitude’ o ‘multitud de espíritus’. El ejército de espíritus vuela en grandes nubes de un lado para otro, como los estorninos sobre la faz de la tierra. Siempre vuelven a los lugares de sus pecados terrenales. Con sus infalibles flechas envenenadas matan los gatos y los perros, ovejas y reses de hombres. Libran batallas en el aire como los hombres en la tierra. En las noches gélidas y claras, podemos oírlos y ver cómo sus ejércitos avanzan unos contra otros y se repliegan, se repliegan y vuelven a avanzar. Después de una batalla, su sangre tiñe de rojo farallones y rocas. La palabra gairm significa ‘grito, llamada’, y sluagh-gairm era el grito de guerra de los muertos. Más tarde se convirtió en la palabra slogan: el nombre que recibe el grito de guerra de nuestras masas modernas deriva de los ejércitos de muertos de las Tierras Altas.”

Masa y poder , pág. 41 . Ed. Galaxia Gutémberg. Traducción de Juan José del Solar 

¿De qué espectral ejército, de qué caverna  surgirán  algunas de las voces que golpean  estos días?

http://www.flickr.com/photos/anacoreta/508109058/

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Sesión de vídeo en el aula de español (aula de mis quebrantos). Visionamos Barrio de León de Aranoa. Los protagonistas asisten a una nueva epifanía: han perdido el último vagón y descubren el mundo de los excluidos en una vía fantasma del metro de Madrid. La música, maravillosa, redime a la secuencia de toda sordidez naturalista. Así las cosas, le entran a uno ganas de hablar:

– A veces la realidad esta oculta… – comento en plan Platón de andar por casa.- ¿Acaso no hay pobres en vuestras ciudades?

¡En Bucarest no pobres profesorrrr!- dicho sea con eco gutural.

¡¿Ah, no…?! –perplejidad.

– No profesorrrr, no pobres en Bucarest

– ¿…?

X es un chico de 13 años, todo vitalidad y con ganas de seguir los estudios, también enamorado, según confiesa. ¡Qué cosas! El caso es que uno no sabe qué decir, como tantas otras veces. ¿Vendrá mi perplejidad de algún estereotipo sobre lo rumano? Podría ser, nadie esta libre de las simplificaciones. ¿Estarán todos los rumanos pobres fuera de Rumanía, otra famélica legión, la de los rom que acampan en los extrarradios de nuestras ciudades? ¿O bien los expulsan fuera de su capital para presentarla impoluta ante una hipotética remesa de turistas?

Me temo que X es demasiado niño, en sus parques no había pobres, claro. Ojalá su futuro sea brillante, sin costra de  miseria. ¿No será mejor que vea las sombras del mundo con su vitalidad adolescente? ¿Qué beneficio le haría pensar de dónde viene, lo que hubo de todo aquello?

munch_puberty3.jpgGuardia en la 107, aula reservada para alumnado expulsado de clase.  Cuando cojo el relevo está sentada X, 13 años, no ha sido expulsada “es que no me encuentro bien”, aclara. Prosigue: 

−Es que he perdido veinte kilos en el último mes… Ya sabes, empiezan a llamarte gorda y claro. .. 

−Claro…  

−Ahora soy bulímica, sabes, entonces me vienen los cambios de humor, tan pronto estoy alegre como que me pega el bajón… Además es que no puedo ni ver la comida… Es que lo vomito todo, sabes. Estoy un poco mareada… 

−Ya. 

−Me han ingresado tres veces, sabes, la última vez el mes pasado.  ¡Me tuvieron que poner gotero y todos esos aparatos … ¡ 

−¡Ah! 

No sé qué decirle; tiene los ojos bonitos. Mientras  relata su gesta, por momentos se le iluminan  y parecen redimir la fealdad de su ajada malla amarillenta. Pienso en la propensión a la fábula  del ser humano, algo que fascinaba a Baroja.  ¿No será a la postre una trampa de la ficción?  me pregunto.  ¿Por qué no vivir un poco más literariamente un trastorno? Y si la vida no  ofreciera mucho más… Mi propensión a la fábula, sin duda.  Ensoñaciones de un profesor de guardia. 

En ese momento concurre, esta sí expulsada, una su amiga. Golpea enfurecida la puerta, visajes coléricos, maldiciones hacia la profesora que la ha expulsado. La invito a que se calme y me cuente el conflicto, utillería de manual. Pero ella a lo suyo, argumento en bucle: 

−Esta tía se va a enterar. Ahora mismo llamo a mi madre y se va a enterar. Porque otras veces sí, pero esta vez me ha echado sin hacer nada… Ahora mismo llamo a mi madre y se va a enterar. 

Pero el clímax todavía no ha llegado.  Sentada, apoya el talón de su pie sobre la silla, con la otra mano se estira del pelo y prorrumpe en gritos ahogados acompañados de movimientos convulsivos con  la cabeza: 

-… es que no me puedo controlar. 

La de la malla amarillenta metamorfoseada en Wendy la acaricia y le susurra palabras de consuelo mientras con un delicado movimiento la falange de su dedo índice le enjuga una lágrima.

20070311212938-el-chico-que-imitaba-a-rc.jpg«El verano iba pasando perezoso, lento y a la vez demasiado rápido, entre el chirrido de las chicharras y el calor pesado de julio y agosto, el estío discurría entre las horas tontas y el sopor de después de las comidas, entre el bordoneo de los abejorros y la suicida insistencia de las moscas….»

Soy propenso a las ficciones que recrean el verano como estación de tránsito en la que se sustancian las ásperas experiencias que conducen a la madurez.  Acabamos de terminar la lectura del libro de Martín Casariego en 3º de la ESO. La concurrencia parece satisfecha: por una parte, se recrea un universo que les resulta identificable,  por otra, una corriente de empatía  ha propiciado una acogida favorable. No olvidemos la influencia del grupo en la opinión adolescente. El relato tiene, sin duda, valores interesantes. Apunto algunos: 

a.    La recreación  del barrio de clase media-baja como un microcosmos en el que conviven en relación más o menos conflictiva personajes de variada condición. Resulta atractivo a nuestro alumnado la presencia de las distintas tribus de la barriada (punkys, cabezas rapadas, etc..).

b.    La selección del punto de vista narrativo (un narrador interno, en cierto modo coprotagonista ) cuya voz les resulta muy familiar a nuestros chicos.

c.     So capa de ser expresados en argot juvenil cuelan bastantes  pasajes meditativos. Logro no menor, si pensamos que la fórmula al uso prescribe 80% de diálogo y 20% de narración.

d.    La superposición de un conflicto sentimental (la equívoca historia de amor del protagonista)  y otro de contenido social, relacionado con la especulación urbanística y las drogas (por más que el desenlace de este último resulte a la postre bastante naïf).

e.    El chico que imitaba a Roberto Carlos es  un tipo asertivo que afirma su sensibilidad en un ambiente adverso, dominado por el gregarismo y la violencia tribal.

f.      El final no es claudicante. No existe happy end. 

Sin embargo, hay aspectos en los que la novela (de 1995) acusa el paso del tiempo. Algunos giros o modismos de la jerga juvenil resultan ya anticuados  (buen pretexto para reflexionar con ellos sobre lo efímero de determinadas modas expresivas).  Por su parte, las referencias al mundo de la heroína  quizá resulten lejanas a generaciones como la actual que debe lidiar  con la añagaza de las llamadas drogas recreativas. 

El libro tiene versión cinematográfica (Tú qué harías por amor) que no he tenido ocasión de ver todavía. Creo que Barrio, de León de Aranoa sería un excelente complemento.

myscrapbook2.jpgSoy lento de reacciones. Una entrada de Felipe Zayas en Darle a la lengua me puso en la pista de las posibilidades de Myscrapbook. Necesite de la colaboración amable de un compañero, JL Pueyo, para poder instalar el programa, porque a uno el asunto le supera. Trasteo previo para conocerlo, meses, rutinas y he aquí los primeros escarceos.

 El reto es que los chicos del aula de español elaboren un libro virtual en el que muestren a los demás su país, sus costumbres, su cultura, etc…. Quizá la distancia  les ayude a contemplar con otra perspectiva  lo suyo y de rebote lo nuestro. Eso es harina de otro costal; en realidad el libro no es sino una pequeña  argucia para traérmelos a  la escritura.  Este alumnado en situación de inmersión adquiere con rapidez competencia comunicativa oral en la segunda lengua,  circunstancia que no va acompañada por un avance similar en su capacidad para utilizarla como lengua de instrucción: necesitan mejorar para poder titular… y disponen de tan poco tiempo para ello. Seguiremos informando.

Ángel gonzález

Cuando alguien que me ha acompañando desaparece tiendo a replegarme, asisto remoto  a los plantos y homenajes, veo cómo la tribu entierra a los suyos mientras ojeo distraído titulares, desconfiado del incienso y de las efusiones,…  tan naturales por otra parte.  Retorno a sus versos con la incertidumbre de si me seguirán conmoviendo (a veces vuelves y resulta que eres otro,  y no reconoces el que fuera jardín de tus primeras citas; me sucede con muchos del 27).  Mantiene su vigor un epigrama materialista y antimetafísico como  ESO NO ES NADA:D

Si tuviésemos la fuerza suficiente /para apretar como es debido un trozo de madera,/ sólo nos quedaría entre las manos/ un poco de tierra. Y si tuviésemos más fuerza todavía/ para presionar con toda la dureza/ esa tierra, sólo nos quedaría/ entre las manos un poco de agua./ Y si fuese posible aún/ oprimir el agua,/ ya no nos quedaría entre las manos/ nada.

Certeza última que no impide contemplar la vigencia del mundo, su belleza , así en la oda PASTOR DE VIENTOS:

Pastor de vientos, desde/ los infinitos horizontes/ acuden los rebaños a tus manos./Seguro el porvenir, miras el ancho/ paisaje de colinas, esperando/la brisa que te traiga/aquel aroma dócil a tomillo/o el hondo olor a bosque del invierno./La lluvia viene luego, infatigable,/y se acuesta a tus pies formando charcos/que emigran hacia el cielo en el verano./Y por el aire bajan/pájaros y perfumes, hojas secas,/mil cosas/que tú dejas o guardas con mirada profunda./Cada día te trae una sorpresa,/y tu cantas,/ pastor,/cantas o silbas/a las altas estrellas también tuyas.

EsEste es el Ángel González que me gusta. Milagrosa  elegancia y acendrado buen gusto en quien, partiendo de  semejante desoladora certeza, quiso huir del moralismo, cantar a la belleza y vivir en la alegría.la alegría.

¡MÁS MADERA…!

Debate en (Re)paso de lengua, suscitado por una entrada (Viaje al fondo de la Logse) en la que Antonio glosa sagazmente un artículo de Muñoz Molina aparecido en Babelia (15-12-2007). Me puse a redactar un comentario, pero se me fue a esta entrada. Hela aquí.  

La literatura de Muñoz Molina me acompaña desde siempre. Su obra forma parte dceline21.jpge mi imaginario. No puedo referirme a él sino con el afecto debido. Sin embargo,  cada vez más, hay algo que me impide simpatizar con sus opiniones, sin dejar de reconocer lo mucho que de razonable hay en ellos. No sé…, ese tono de sermo moralizante  que activa mis alertas, el recurso al subrayado patético y  la hipérbole (“los comisarios políticos que han asolado la educación española”). Quien tanto nos ha alertado sobre los totalitarismos no debería usar esa terminología en vano. A la postre, todo desprende un tufillo de apocalipsis finisecular, a lamento regeneracionista. Es lo que tiene estar a caballo entre dos siglos. Convengamos en que todo lo exagerado tiene algo de inverosímil.

Es verdad que la jerigonza psicopedagógica tira para atrás, y que la infección se ha extendido a los textos legales,   pero no es menos cierto que, en la práctica, la renovación didáctica representa un porcentaje menor -por no decir que no guarda ninguna relación-  en el conjunto de las causas del fracaso del sistema educativo. Admitámoslo, las clases se imparten como siempre.  

Vaya por delante que  yo también  padezco el malestar docente (llevo unos días mu malito); y, como a muchos,  me hastía  la banalidad del discurso político al uso en temas de educación.  Pero, en mi modesta opinión, deberíamos dejar de lamernos la herida (por más que sea humanamente comprensible), organizarnos mejor en equipo y presionar a las administraciones para que impidan que los desequilibrios respecto a la educación concertada se agudicen y  para que adopten  medidas concretas (dejemos fuera toda esperanza: es ilusorio pensar en soluciones globales procedentes de otra ley orgánica ). Todos tenemos in mente alguna de las intervenciones sensatas que la situación requiere. Si tuviera que jerarquizar empezaría por estas:   

A. Incentivar las tutorías, especialmente las de primer ciclo y aquellas otras que ofrezcan un mayor grado de complejidad. Estoy hablando de pasta, de liberación de guardias, de formación en la gestión de grupos y de conflictos, etc… Digámoslo paladinamente, no todo el mundo se enfrenta a las mismas complejidades y esto debe ser reconocido.  No olvidemos, por otra parte,  que las disposiciones legales sobre repetición van a agudizar los conflictos en primer ciclo. Item más ¿cómo afectará la paulatina amortización de los compañeros maestros a la gestión de esta etapa? No auguro nada bueno. 

B. Regenerar los departamentos de orientación.  Ayudaría un sistema de acceso específico para estos puestos, con temarios y perfiles acordes a las necesidades.  Poner a disposición estas plazas a todo tipo de profesorado fue un  gran error y ejemplo meridiano de cómo el desarrollo de una normativa invalida los las disposiciones beneficiosas de una ley (vigencia de Romanones).  

 Baste por hoy, que a uno se le calientan las teclas y acaba pareciéndose más a un  arbitrista desatinado y perogrullesco que a un circunspecto profesor de lengua, que es lo que se supone que debería ser.

Mi natural  ciclotímico. Soy incapaz de mantenerme constante en la alimentación del blog, mientras que los referentes (Lu, Zayas, Antonio, otros) mantienen su velocidad de crucero.  A veces tengo la sensación de ir con la lengua afuera. Bloqueo, boqueo. Muchos asuntos pendientes.  Si  la expresión  no estuviera tan manida diríase que días de plomo o lo que es igual, final de trimestre: exámenes, calificaciones, cansancio del alumnado,  susceptibilidad aguda con las conductas groseras.  Arrecia el malestar docente.

Se me ocurre que sería bueno intentar elaborar  una Breve Historia del malestar docente, menos por afán erudito que por tratar de discriminar qué sinsabores agustin2.jpg son consustanciales al oficio de educar y cuáles tienen el signo de estos tiempos: eso que se da en llamar la decadencia de la pública, la precaria mochila sociocultural del alumnado, el bajo nivel cultural de nuestras familias o  cualesquiera otras piserías al uso. Vamos, como terapia.  

Ahí va la primera  reseña  con la que  tropecé en mi caótico  transitar de lectura en lectura. Libro V de las Confesiones de de San Agustín.  Aquel egregio varón,  feraz semilla de  dos ilustres instituciones educativas, que yo conozca, (Agustinos recoletos y los de la Provincia de Filipinas) relata en estos términos su abandono de la enseñanza en Cartago: 

La decisión de ir a Roma no fue por ganar más dinero, ni mayores honores, aunque así me lo prometieran los amigos que me aconsejaban la marcha. Naturalmente que estas consideraciones también pesaban en mí entonces. Pero el motivo más importante y casi único fue que los jóvenes estudiantes de Roma –según había oído- eran más tranquilos y estaban sometidos a una enseñanza más severa. No se les permitía, por ejemplo, irrumpir violentamente y cuando les viniera en gana en clases de maestros que no fueran los suyos. Tampoco eran admitidos en ella sin el permiso del maestro. En Cartago, por el contrario, los estudiantes estaban sin control y su conducta era intemperante. Entraban alborotadamente y sin  respeto en las aulas, trastornando el orden impuesto por el maestro en beneficio de los alumnos. Su estupidez era increíble hasta el punto de cometer gamberradas que deberían ser castigadas por la ley, si la costumbre no los protegiera.  Su degeneración ha llegado a tal punto que cometen como lícito lo que no permitirá nunca tu ley eterna. (Págs 117 y 118. Cito por la edición de Alianza editorial. Prólogo, traducción y notas de Pedro Rodríguez de Santidrián). 

Delenda est Carthago o Delenda est adolescencia. A elegir según el momento. Necesitamos vacaciones. También los albañiles de enfrente, los mineros y las empleadas de la tienda de chucherías, claro.